La ciudad se despide, las nubes bajan a acariciar mi piel, niebla
espesa en el aire de la mañana. La rutina empieza a caer en los transeúntes,
sin descanso para los soñadores.
Recuerdos con sabor a Serrat y Lucía; a escapadas y
barbacoas; a bizcochos, lacasitos y un horno; a palomitas, manta y luces rojas;
a Sábados noctámbulos y Domingos tardíos; a Sencond chance y neutrinos
cósmicos; a sueños profundos y pijamas grandes; a viento gélido y sol cálido.
Vuela esta canción
para ti, Lucía,
la más bella historia de amor
para ti, Lucía,
la más bella historia de amor
que tuve y tendré.
Es una carta de amor
que se lleva el viento pintado en mi voz
a ninguna parte, a ningún buzón .
No hay nada más bello que lo que nunca he tenido,
nada más amado que lo que perdí.
Perdóname si hoy busco en la arena
esa luna llena que arañaba el mar.
Si alguna vez fui un ave de paso,
lo olvide para anidar allá en tus brazos.
Si alguna vez fui bello y fui bueno,
fue enredado en tu cuello y en tus senos.
Si alguna vez fui sabio en amores,
lo aprendí de tus labios cantores.
Si alguna vez ame, si alguna día después
de amar amé, fue por tu amor, Lucía
Lucía...
Tus recuerdos son cada día más dulces,
el olvido solo se llevo la mitad.
Y tu sombra aún se acuesta en mi cama
con la oscuridad, entre mi almohada y mi soledad.
No hay nada más bello que lo que nunca he tenido
nada más amado que lo que perdí.
Perdóname sí hoy busco en la arena
esa luna llena que arañaba el mar.
Si alguna vez ame, si algún día después
de amar amé, fue por tu amor, Lucía.
¡Un abrazo amoroso!
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