martes, 6 de diciembre de 2016

Prosa poética creciente

"Cuando ya no te importa si vive o muere, si es feliz o si vive con el peso de sus errores.
Cuando la vida te hace elegir entre tu equilibrio emocional y el suyo.
Cuando te responsabilizaron de su bienestar emocional a los 13 años, y cuando consigues (día a día) quitarte ese peso muerto de encima.
Cuando la frustración porque no es tu responsabilidad te ahoga, pero sientes que deberías hacer más.
Cuando la indifrencia se convierte en una protección y su vida corre solo a su cargo.
Cuando el victimismo, contra el que tienes una alarma a todo volumen grabada a fuego en el alma, consigue abrirse paso y mellar tu barrera.
Cuando te lo crees pero no te lo crees, y piensas que ojalá sea así, que sería un alivio para tus idas y venidas emocionales.
Cuando después de caer en las garras de su victimismo dices "¡NO ES TU RESPONSABILIDAD!". No hizo mucho por ti, salvo intentar corregir algún error, de los muchos que hubo, y que finalmente no fructiferó (la herida sigue abierta).
Fría como el tempano de hielo piensas que es lo mejor para todos los implicados pero te sientes mala persona y mala hija, sobretodo desagradecida, egoista, egocéntrica...
Siempre el descoloque viene cuando menos te viene bien, ¿o es que acaso hay un día propicio para asumir un conflicto de tal envergadura?"


"-Ya pasará.- dicen, pero todo queda.
Crea un abono que nutre tus raices. El poso del pasado y la clorofila del presente, según la luz, bastan para crecer, florecer y dar sus frutos.
Pero si un árbol ensombrece esa luz y se queda en las ramas más altas escondiendote, entonces creces lenta, tediosa, trabajosamente.
Los brotes que hacen por crecer en vertical te dan soporte, los que se extienden a ras del suelo crean un lastre que oscurece tu esperanza.
Yo decido ahora... crecerme."

"Stronger than pride.
How could we talk about future without knowing our routs?
Stronger than past.
How could we start again without remembering who we are?
Losing all the time but having enought time to lose now. Later on you will need it, but not yet, not right now."

sábado, 29 de octubre de 2016

El lenguaje del agua.




- Escucha el lenguaje del agua, ratona, tienes que aprender a entenderlo, a prestarle atención.

Aquella fue la primera vez que mi padre me introdujo el un mundo tan infinito. Recuerdo una fuente pequeña, de mi altura en aquella época, entera de granito y haciendo un círculo de continuidad perfecta. De ella salía un burbujeante chorrito de agua, fino y tan cristalino que se podía ver a través de él. Cuando las gotas completamente esféricas rozaban la superficie de granito, hacían un ruido tan característico que llegué a creer que, efectivamente, me estaban hablando. Recuerdo un pasillo de tierra brotado de plantas de todos los tipos, y cada diez pasos, una fuente. Pero siempre tenían su propia carcajada, cada fuente tenía su bemol, dejando su huella bulliciosa. Aquella fue la primera vez que asistimos a ese concierto de sonidos acuáticos, pero en muchas otras ocasiones pude revivir ese recuerdo, en cada agua vibrante. Sigo viviendo racimos de paz, de reencuentro…espacio mental; cuando me encuentro en mi propio centro y vuelvo a mi ser introspectivo. 





Mucho tiempo después otra personita me dejó otro regalo lleno de belleza ágil. Frente a un desnieve en vertical, un aprendiz de poeta en estado líquido me retó a sentarme y escuchar. Yo, impaciente y proactiva como siempre, aguanté escasos minutos sin moverme, cuando empecé a enredar con mi trisquel, que hacía un tiempo me había embaucado para ser mi símbolo por largos e intensos años de aprendizaje vital.

El ser semi-acuático simplemente giró la cabeza y me miró fijamente a los ojos.

Me detuve y volví a una posición cómoda, tanto que, ni en aquel momento, pude recordar cuanto tiempo pasó. Aquel día aprendí que no hace falta moverse, hacer algo, para esculpir energía; que lo poderoso es estar conscientemente; que escuchar ayuda a calmar la agitación del alma; y que todo, lento o rápido, se mueve en su ritmo; toda la materia vibra en una única ola. Aquel día me sentí completamente insignificante por primera vez en mi vida. 
 
Cada vez que revivo estos dos recuerdos, consigo adecuar mi ritmo vital a mi ritmo interior, y en ese momento me entiendo, me quiero, me sueño, me valoro y me reconozco. Y en ese mismo instante, en ese oasis mental, robo aire y me preparo para volver a la realidad.



lunes, 6 de junio de 2016

Reflexiones de medianoche.

Pero la realidad es que la debilidad es estar sola y creerse suficiente, lo valiente y poderoso es reconocer que se necesita a la gente.

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Todo tuyo, el conocimiento se construye como sociedad, no es de nadie.

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Quiero reírme de ti para ayudarte a que te quieras, a que te aceptes con lo bueno y lo malo. Conseguir que tú te rías de ti mismo.

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Es que creo que es una consecuencia de la distancia. Cuando nos veamos va a ser un torbellino acelerado, follaremos mucho, también nos daremos mimos, pero conversaciones vitales o preocupaciones permanentes ya en nueatras vidas no porque no hay tiempo y querremos pasarlo lo mejor posible y exprimirlo al máximo. Y luego no nos veremos en mucho y volveremos a tener conversaciones frugales como qué película estas viendo o qué hace uno de los gatos y a acumular deseo y caricias hasta tener otra vez el torbellino

Paseémos, vayamos por Madrid, pasemos un día por ahí.

Me preocupa no mantener equilibrio entre las columnas que sustentan esto.

Cuando dijiste que cuando no estuvieras enamorada de mi me lo dirias, y cuando sacas eso de "entonces, ¿juntos para siempre? ¿Atados?" me frustro porque yo no quiero atarte a nada. Solo quiero eso...ser parte de tu vida al igual que tú de la mia.

Las promesas atan, la verdad y ser fiel a uno mismo libera. No te voy a prometer que te voy a querer para siempre, te prometo que te quiero ahora y que siempre me seré fiel a mi misma. Yo no tengo miedo a ser libre de elegirte cada día, tengo miedo a reconocer ese sentimiento. Para mi necesitar a otras personas es de débiles y la debilidad hace que tus puntos vulnerables sean luces de neón y entonces los tiburones huelen la sangre y te rematan. Rezumo miedo por todos mis poros, es una realidad y no me avergüenzo de ello. De hecho me ha salvado de muchísimo sufrimiento en mi vida, pero también me ha impedido disfrutar realmente de cosas...

Se que te sientes a veces con miedo a hacer el ridículo.

Casi siempre*.

Quiero que disfrutes de las cosas sin miedo, que disfrutes de la vida. Ya sabes que si puedo hacer algo por ti lo haré, quiero ayudarte.

Es que me sale que no necesito tu ayuda.

Por favor, no quieras ir sola por la vida.

Por eso me gusta tanto la canción de Contigo de La Otra, porque es un equilibrio entre no dependo de nadie y acepto la compañía y lo que esta implica de otras personas. Pero me da miedo confiar tanto en alguien, creo. Siempre tengo que ser superior, quedar por encima, más madura, más adulta, más guay, más moderna, mejor persona...Siempre perfecta, nunca criticable. Así no podrán meterse conmigo, atreverse a decirme ni a reprocharme nada. De hecho me he creado un rol "diferente", extravagante, una mezcla de tribus urbanas, ideologías, estereotipos y versiones de mi misma que es imposible de comparar con nada, así seguro que no consiguen "puntuarme" mejor o peor.

Solo eres una persona, como yo, como todos. Y todos tenemos fallos y defectos y seremos mejores siempre que tú en algunas cosas pero ¿a quién le importa? Si solo le das importancia tú, entonces no es real.

La cosa es que hay mucha gente a la que sí le importa. Si no no existirían cotilleos, ni chivatos, ni malas lenguas, ni incluso la profesión que se dedica a eso, los programas de prensa rosa y demás. Hay una cultura de competencia, intromisión en la vida privada y juicios de valor de la mente de los demás, el interés por lo ajeno. ¡Temo a eso!

No puedes tener miedo constantemente por si la cagas. Aun no ha pasado, y seguramente nunca pase. Debes decidir que te dará igual, que tú eres fiel a ti misma y que vas a vivir por ti y no por los demás.

Somos tan egocéntricos que nos creémos que somos donde tiene la mirilla todo el mundo, creémos que nos vigilan para juzgar nuestros actos, suponer con juicios de valor y adjudicar estereotipos. Vivimos amargados por el "¿les habré caído bien? ¿Habré ido adecuadamente vestido? ¿Me habrán tomado en serio?"...

Si...Rotundamente cierto

Y encima vamos de que no somos superficiales porque juzgamos a la persona y no al aspecto. Pero el rol que ejecutamos en cada situación en la que se da una relación implica un rasgo nuestro, propio. Y seguimos juzgando, que al final es lo puramente erroneo, aunque sea a los actos y no al aspecto.

Lo ideal sería aprender a vivir sin verse en los demás constantemente.

Me agota solo el pensarlo. Por mucho que yo diga que no a ese juicio, sigo teniendo que relacionarme con la gente. Al final la construcción cultural se basa en esta parte juiciosa y con ganas de transmitir mediante la charleta. ¿Sabes lo peor? Que el rol que desarrollamos cada vez lleva implícitas una serie de valores, reacciones y emociones. Asi que, ¿se podría llegar a la auténtica persona sin pasar por esos roles? No lo creo, ni siquiera con nosotros mismos. Por esto me agota este tema.

No estoy de acuerdo. Tienes que dejar de verte siempre desde fuera, lo que te agota es estar analizándolo todo.

Si...

¡El número de visitas de la gente que me adora! :$