domingo, 20 de octubre de 2013

Repentino.

Esta vez va a ser una...mini-historia :D La escribí hace un par de años ya pero la he reescrito para vosotros :P

-¡Que no me hagas cosquillas! - dice cogiendo las manos que están en sus costados haciéndola reír, y tira de ellas hacia delante para evitar más cosquillas.

De repente se da cuenta del suspiro que se escapa de la boca d él en su oído y su cuello. Se asusta, no se lo esperaba. La tiene cogida por la cadera y ella le tiene agarradas las manos en su abdomen. Puede notar los músculos de su torso y los bíceps de sus brazos en su espalda.

Pega un brinco para salir de ese extraño e improvisado abrazo sintiendo como le sube el color a las mejillas y balbucea:
-Lo-lo siento - se da la vuelta y echa a andar en dirección a clase a toda prisa.

No le ha dado tiempo a mirar la expresión de él pero ha notado que se quedaba quieto con los brazos extendidos...¡hacia ella! Se siente fatal, le cae muy bien ese chico [no quiere reconocer que le encanta demasiado] pero, simplemente, no se lo esperaba.

No le da tiempo a seguir comiéndose el coco. Alguien le agarra la muñeca y tira para que se gire. Se encuentra con un pelo corto, desaliñado, con unos ojos verdes como esmeraldas, con unos hombros anchos y fuertes. "¡Ay madre mía!" piensa ella mientras nota como le vuelve a subir el rubor a las mejillas, esta vez con más intensidad.

-No quiero que lo sientas - dice él y se acerca lentamente hasta que sus caras están a escasos dos centímetros. La está mirando a los ojos y ella se pierde en ellos, se deja llevar por ellos. Siente su mano rozándole suavemente la mejilla y su aliento en los labios.

-Yo no lo siento - dice él y la besa. La besa suavemente, un simple roce. Se separa ligeramente y vuelve a susurrar - No siento nada de todo esto.

Entonces reacciono. Reacciono y le beso. No se como es posible pero le beso con insistencia, con sed. Él se queda quieto y sorprendido por la urgencia de mi beso pero, en cuanto empiezo a arrepentirme, él consigue reaccionar. Me pone una mano en la espalda y me pega a él mientras abre su boca a la mía. Siento su otra mano en mi cuello, acariciándome. Yo alzo mis brazos y los enredo en su cuello, en su pelo. Dejo de sentir el suelo, el ruido de los profes que hablan, de las puertas que se cierran y las pisadas de mis compañeros. Dejo de sentir que hay paredes a mi alrededor y luz por encima de nuestras cabezas. Lo único que tengo en mi cabeza es el aroma que desprende su piel, la textura de su pelo, la forma en que nuestros labios se entrelazan y se mueven, su mano quemándome la espalda y presionándome contra su cuerpo, sus ojos grabados en mis parpados, su aliento en mi boca, con sabor a dulce y a menta.

De repente se abre una puerta cerca de ellos y se separan bruscamente. Se quedan quietos, en tensión, hasta que se vuelve a cerrar y, entonces, él sonrie burlón y se acerca de nuevo a ella.

-Bueno, ¿sigues sintiéndolo? - ella suelta una carcajada más tranquila de lo que se siente.
-Sí, bueno, he sentido mucho hace unos segundos. - dice pícaramente mientras le recorre con la mirada y se muerde el labio.
-¡Me encanta que hagas eso! - exclama él y de una zancada la coge en volandas y la empieza a besar, entre risas de los dos.

Ella se deja besar y le empieza a mordisquear los labios hasta que decide que han tenido suficiente y se baja de un salto, le agarra de la mano [ocultando un rubor] y le dice:

-Anda, vamos. No se creerán que he ido al baño y tu no se que escusa tendrás pero... - y sonríe.
-Está bieeen - dice mientras la sigue un paso por detrás. - ¡pero quiero uno más! - termina, y pone cara de /gato de Shreck/.

Ella se ríe, se pone de puntillas y le roza los labios. Sonríe maliciosamente ante los ojos cerrados y esperanzados de él y exclama:

-¡Venga! ¡Date prisa! Que no quiero que nos castiguen.

Él pone cara soñadora y, con voz melosa y "poética" dice:

-Estar encerrado contigo en una clase durante una hora sería lo mejor que me podría pasar.

Ella pone los ojos en blanco y sonríe.

-Mira que romanticón se nos ha vuelto el niño de repente.

Llegan a la puerta de su clase y él se apoya en la pared para que no le vean. Ella llama y entra, sonriendole distraidamente mientras empieza a pensar como ha ocurrido todo lo que acaba de pasar.

No os prometo una nueva entrada mañana pero si que la siguiente va a ser incluso mejor que esta! [aunque todavía no la tenga pensada] ;D Hasta entonces,

¡Un abrazo amoroso!

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