domingo, 19 de enero de 2014

Sorpresa activa.

Capítulo 8 Magic Dreams
Acostumbrada como me tenía a su iniciativa, me siento algo perdida y,¿porqué no decirlo?, tímida. No estoy muy segura de que significa todo lo que ha pasado, por que empezó todo ni por que dije que sí a continuar este sueño que creó para mi. Ni si quiera se que pretende con este giro.
Me levanto del sofá, lugar donde nuestra timidez se difuminó, y sacudo la cabeza en un intento de aclarar mi mente de la pesadumbrez que me había embargado. Me pongo a andar, de la cristalera que da al precioso jardín a la puerta que escogí no cruzar. Caminar siempre me ha ayudado a pensar.
Él hizo magia, la sigue haciendo. Él creó mundos, lugares, flores y burritos, velas y sabores. Me ha sorprendido con cada palabra, con cada linea. Pero él ha sido el activo y yo la pasiva.
Estas reflexiones me van dando fuerza, mis pasos cada vez son las rápidos, hasta que me doy cuenta de que necesito salir. Observo la puerta que no crucé pensativa, pero decido que no, quiero que siga siendo un misterio, me gustan. Así que me giro y me encamino hacia la cristalera.
¿Él hizo magia? Yo también.
Con un chasquido de dedos los cristales se convierten en enredaderas llenas de flores lilas. Esto me gusta. Aparto ligeramente una y cruzo la pared vegetal. Es de noche, "todavía". En este sueño el tiempo es tan relativo...
Me quito los zapatos, me gusta sentir el césped en mis pies, rugoso y suave a la vez. Camino tranquilamente llenándome los pulmones del frescor de la noche hasta el arrollo. Meto un pie, el agua está fría pero no demasiado. Me llega por encima de la rodilla a si que de un chasquido estoy en pantalones cortos. Empiezo a caminar sintiendo las piedras rodadas en mis pies. Veo unos peces coloridos jugando con la corriente y, de repente, me acuerdo de la flor abandonada en el banco. No, no va a estar allí por toda la eternidad. Cierro los ojos, la visualizo en aquel paisaje marítimo tan maravilloso y sin si quiera chasquear los dedos, aparece entre mis manos un ave del paraíso.
Sonrío para mi. Tantos recuerdos me han traído morriña de mar [algo permanente en mi].
¿Por qué no? Todos los ríos conducen al mar, ¿no? 
Empiezo a caminar río abajo, tranquilamente, mientras los peces de colores se entrelazan con mis tobillos, acompañándome. Comienzo a tararear una melodía, inspirada en el deseo de salitre en mi piel.
Noche, soledad y una promesa del mar. ¿Qué mas se puede pedir?
Es tan agradable dejar ir los pensamientos al ritmo de mis pisadas. Y ellos van hacia ti, ¿dónde estás? ¿Dónde se esconde mi querido poeta?

¡Un abrazo marítimo!

Capítulo 9 Magic Dreams

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Nota: sólo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.

¡El número de visitas de la gente que me adora! :$